Zacapa cuenta con una joya historica, Su Museo del Ferrocarril.
A pesar de que el último viaje del tren fue en 1996, desde el incendio que afectó la Estación Central, en 1995, el edificio estaba en muy mal estado. Luego, el lugar quedó en abandono y en él se refugiaron indigentes, drogadictos y prostitutas. Fue en abril del 2003 cuando el interventor de Fegua de entonces formó una comisión con los trabajadores que aun tenía la empresa para limpiar el lugar con fondos propios y con manos de los mismos trabajadores.
En septiembre de ese año el edificio, construido al estilo Neoclásico entre 1880 y 1908, quedó completamente limpio y se pensó en una pequeña sala para mostrar todos los bienes muebles que en él se encontraban. Pare ello el gobierno aportó una ayuda financiera y se contrató a los museógrafos y arqueólogos Rosa María Flores y Rubén Larios quienes se encargaron de diseñar toda la parte museográfica .
De esa forma el 8 de enero de 2004 abrió el primer museo ferroviario de Centroamérica, con un área de exhibición de 180 metros de largo y 50 de ancho, aproximadamente. La colección está constituida con más de mil piezas “registradas todas ante al Ministerio de Cultura y Deportes, que se ponen al servicio del pueblo para que se conozca la historia del ferrocarril con una nueva interpretación para los jóvenes que ya no tuvieron la oportunidad de viajar en él de Guatemala a Puerto Barrios”, dice Rubén Larios, actual director del museo.
Las piezas están divididas en dos grandes áreas: material rodante y herramientas y mobiliario de la época.
El material rodante descansa sobre rieles. Hay vagones de trenes de primera y segunda clase, locomotoras a vapor Baldwin que datan de 1870 y finales del siglo XX.
Luego, la sala de exposición en donde se exhiben máquinas, elementos de comunicación como teléfonos, máquinas de escribir, telégrafos, calculadoras, todos fechados más o menos en 1930. Además, hay mapas ferroviarios originales, instrumentos y herramientas de construcción de la línea férrea, fotografías antiguas y cuadros que complementan las exposiciones con información sobre la revolución industrial y el ferrocarril en el mundo. También hay piezas de las que surge un rico anecdotario, como los equipos médicos que viajaban a lo largo del país y que eran esperados por los pobladores. También hay objetos de un famoso hotel en Zacapa, afiliado a la estación del tren, en donde alguna vez se hospedó la chilena Gabriela Mistral, premio Nobel de Literatura 1945.
Todos los objetos datan de finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX.
Actualmente el museo cuenta, además de la sala principal, con una sala de exposiciones temporales, “que será revitalizada próximamente” agrega Larios; un Teatrén que será abierto nuevamente en mayo, ventas de artesanías y dos vagones que fueron acomodados con servicio de cafetería.
El museo también ofrece visitas guiadas para grupos mayores de 10 personas (previa cita), las cuales se vuelven interactivas al poder charlar con dos de los empleados del museo, Roberto Tally y Erasmo Arroyo, quienes fueron de los últimos maquinistas que tuvo el ferrocarril.
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